Memorial
Fundidora

2019

AÑO

Monterrey, NL

UBICACIÓN

Concurso

ESTATUS

200 m2

ÁREA

La Fundidora de Acero Monterrey fue un agente clave en el desarrollo y crecimiento de la ciudad. Su quiebra y eventual cierre en 1986 ha sido motivo de discordia, ya que algunos culpan a sus trabajadores sindicalizados de ello. La idea de crear un monumento conmemorativo partió de un grupo de ex trabajadores de edad avanzada para recordar un trágico accidente desconocido por la población en general. La mañana del 20 de noviembre de 1971 se produjo un accidente en uno de los hornos en el que la olla de fundición chocó contra una estructura dejando caer 25 toneladas de acero fundido y matando a 17 trabajadores.

 

Tras la quiebra, los terrenos de la fábrica fueron tomados por el gobierno estatal y convertidos en un parque público. El parque, el más grande e importante de la ciudad, alberga nuevas estructuras que se levantan junto a algunos de los edificios y hornos originales de la fábrica que se mantienen intactos y se incorporan al paisaje del parque. Del lugar del accidente sólo quedan tres de las cuatro chimeneas que tenía el horno.

 

Muchos de los planos originales de la estructura permanecen en los archivos del parque, junto con algunos planos del accidente dibujados por peritos y agentes de seguros. Combinando éstos con la ubicación de las chimeneas restantes, pudimos localizar el lugar del accidente y el sitio donde se encontraban los trabajadores fallecidos en el momento de su muerte.

 

El monumento propuesto está pensado como una herida abierta en el paisaje, que representa la herida de la historia de la fábrica. Dado que el monumento está por debajo del nivel del suelo, utiliza las chimeneas cercanas, testigos de aquel fatídico accidente, como medio para situar el monumento en el paisaje, apropiándose de ellas como parte del memorial.

 

La parte más profunda de la zanja es el epicentro del accidente, el lugar donde la olla de fundición chocó con la estructura, este punto fuga hacia el punto por donde sale el sol el 20 de noviembre; el accidente ocurrió alrededor de esa hora. De esta manera anualmente, a manera de recordatorio, se podrá observar al sol llenando de luz y calor el memorial. Las paredes del foso están revestidas de placas metálicas desnudas que, junto con el clima caluroso característico de la ciudad, crean una atmósfera interior incómoda que recuerda la sensación de estar dentro de un horno en funcionamiento. Las placas con los nombres de los trabajadores fallecidos están colocadas en relación con su proximidad al lugar del accidente.